24.7.11

LUIS CHATAING


Para entender la vida de Luis Chataing hay que pensar en una palabra: reto. Desde que nació el ocho de abril de 1967 en el Centro Médico de Caracas, su infancia, su familia, sus estudios, sus amigos y la carrera que habría de desarrollar le ofrecieron una manera de relacionarse con el mundo, una manera que luego se tornaría en una herramienta creativa. Esa manera es el desafío. “Dime que no lo puedo hacer para que veas que no descansaré hasta lograrlo”, confiesa Luis, confirmando que todo lo que ha logrado (y lo que no), y lo ha llevado a conducir el programa más auténtico de la televisión venezolana, ha sido por el empeño empecinado que le pone a todas las metas que se propone.
Ya a los seis años vivía la separación de sus padres Alejandro Chataing y Gisela Zambrano, la primera ocasión en que la vida le impuso firmeza. Alejandro Chataing es un arquitecto proveniente de una estirpe de arquitectos fundamentales en la historia del país, autores de obras como el Teatro Nacional o el Nuevo Circo. “De ahí, pienso yo, tengo la vena creativa”, asume Luis. Y no debe ser mentira. De ser así, la familia paterna de este media man debe estar muy orgullosa: cada día de trabajo Chataing crea desde las cinco de la mañana, cuando se levanta, hasta altas horas de la noche, estructuras, sketchs, preguntas a sus invitados, guiones, improvisaciones. Una reproducción infinita de ideas que lo ha hecho exitoso en sus conceptos desde que era un adolescente y emergía con la compañía AND & AND, una iniciativa que empezó por hacer diseños de franelas y terminó siendo un concepto integral de diseño.

Pero ni esa iniciativa, ni las muchas otras que han tenido lugar en la vida de Luis Chataing habrían sido posible sin la disciplina que heredó de su lado materno. Su abuelo y su bisabuelo eran militares, llegaron a gobernar a principios de siglo, eran, para colmo, tachirenses, y toda la férrea rigurosidad que supone la mezcla andino-militar da el contrapeso para que Luis produzca en la libertad de la creación, sueñe, se despegue del planeta y simultáneamente organice, dirija, planifique y construya pasos concretos para lograr cada nueva meta propuesta. “Ser artista es la perfecta excusa para la indisciplina, la falta de tenacidad y la incapacidad de gerenciar. Es ahí donde llegan los proyectos de manager, y los creadores se ponen en manos de gente que ni remotamente vive los sueños como originalmente fueron concebidos”.

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